domingo, 24 de noviembre de 2013

Filiphinas

Filiphinas


Las personas buscan entre los escombros a sus familias que pueden haber quedado atrapados.
La ayuda humanitaria no llega cob la rapidez necesaria y tampoco llega a todos loslados.
El presidente declara a su país en estado de calamidad.
Entre la poblacion afectada hay cuatro millones de niños.
La cifra de muertos llega a los 5.200.

viernes, 22 de noviembre de 2013


Manejo de cadáveres en situaciones de desastre

El manejo de los fallecidos comprende una serie de actividades que comienzan con la búsqueda de los cuerpos, su localización, la identificación in situ, el traslado al centro escogido como morgue, la entrega a sus familiares y la ayuda que el Estado brinde para su disposición final siguiendo los ritos religiosos y costumbres culturales de sus familiares y la comunidad. La coordinación entre los equipos de respuesta debe evitar la pérdida de recursos o la duplicación innecesaria de trabajo y esfuerzos. Es por eso que el Comité Operativo de Emergencias del país debe tener como una de sus funciones el manejo de los cadáveres en las situaciones de desastre.
La institución debe velar por la coordinación entre todas las instituciones y las funciones relacionadas con el manejo de los cadáveres que cada una de ellas realiza.


Funciones

La meta más importante de la coordinación del programa es producir un trabajo coordinado entre las diferentes instituciones mediante:

  • Un liderazgo efectivo
  • La creación de un cuerpo directivo
  • La determinación de prioridades de intervención
  • Prevenir la duplicación de esfuerzo
  • Comunicación efectiva entre las instituciones y con la comunidad.
  • La uniformidad de procedimientos mediante la creación de estándares y guías comunes que abarquen todo el proceso


Preparación del plan
  • Obtener la situación actual
  • Planificar las características generales de la respuesta administrativa
  • Subdividir los planes en unidades autosuficientes.
  • Difundir ampliamente el plan. Todos los involucrados en el manejo de los cadáveres deben conocer la existencia de este plan y estar familiarizados con el mismo.
  • Realizar ejercicios periódicos para poner a prueba el plan.
  • Tener como referencia los datos básicos proporcionados por el Centro de
  • Operaciones de Emergencia del país, que incluyan datos demográficos básicos y epidemiológicos.


TRABAJO MÉDICO-LEGAL


La conformación de un grupo para el manejo masivo de cadáveres en situaciones de desastre puede variar de un país a otro o de una región a otra, pero también de un evento a otro, según muchos factores y condiciones, que van desde la existencia de personas calificadas y aptas físicamente para la labor, contar con los recursos materiales imprescindibles o que faciliten la actuación, y la capacidad de respuesta del país afectado, hasta las condiciones específicas en que se encuentre el lugar y la labor o el conocimiento de las reglas de esta actuación por parte de las autoridades decisorias en cada momento.
La función del equipo de manejo, identificación y disposición de cadáveres se basa en las ciencias forenses, por lo que se requiere de un equipo multidisciplinario.
Existen situaciones en las que no existe la posibilidad de reunir a todos sus integrantes, razón por la cual es necesario que el médico que actúa conozca las principales acciones que debe llevar a cabo.
Es importante anotar la estrecha unión que debe existir entre todos los profesionales y expertos que participan en el evento o, en su defecto, que el médico que actúa trate de cumplir en la medida de sus posibilidades con esos objetivos. Cualquier texto de medicina legal, antropología forense o criminalística, en general, nos brinda la información necesaria para cumplir con cada uno de los objetivos antes señalados. Por lo tanto, no nos referiremos aquí a cómo realizar el diagnóstico de la muerte ni a precisar sus circunstancias, ni tampoco cómo establecer la identidad desde el punto de vista antropológico-forense, entre otros conocimientos necesarios para poder enfrentar adecuadamente estas contingencias, los cuales son tema de estudio de esas ciencias en particular. Este capítulo orienta a los lectores sobre los pasos que se deben seguir para saber cómo organizar las fuerzas para enfrentar esta compleja contingencia, y dar una voz de alerta en los aspectos organizativos y gerenciales de importancia en los preparativos de desastre en los que exista un manejo masivo de cadáveres.

ASPECTOS SOCIOCULTURALES

EL RITO FUNERARIO

La sociedad es un sistema de relaciones construido entre individuos ligados por lazos de simpatía y de utilidad, cuya convivencia es regulada por costumbres y normas.
La muerte es el más poderoso y misterioso de los cambios que afectan el ciclo de la vida humana, es una amenaza que tiene el poder de destruir las estructuras familiares y romper los lazos de una comunidad. La muerte del organismo humano, fenómeno biológico, no conlleva la desaparición de los lazos afectivos e interrelaciones - de toda índole - de la persona fallecida con los miembros del grupo social. Por ello, en la medida en que el ser humano ha desarrollado su capacidad de conceptualizar, construye y vive en una realidad psíquica en la que su relación con el difunto persiste, dinámica e inmodificada, hasta tanto se realice apropiadamente el duelo.
El origen del culto a los muertos se encuentra íntimamente ligado con el nacimiento mismo de la civilización y está en estrecha relación con ella: el deseo de hacer presentes y perpetuar a las personas y cosas ausentes, obligó al hombre a crear representaciones, inicialmente pictóricas y sonoras, hasta llegar posteriormente a la elaboración de palabras. Con ellas nominó estas representaciones lo que permitió y le permite al hombre abordar psíquicamente los aspectos conceptuales del mundo. Así, la idea de “otra vida” o “más allá” se concibe como un mundo invisible, habitado por las almas de los muertos y por dioses y demonios, como los manifiestos en el poder de la naturaleza. Ese más allá se relaciona con la aparición de la religión (del latín religare, reunir) que sirve de base al lazo social.
Los rituales implican el uso simbólico de movimientos y gestos corporales para expresar y articular significados en torno a una situación social. Se usan para estructurar la sociedad, iniciar a la gente dentro de una comunidad, aportar guías para el comportamiento humano, dar significación a aspectos importantes de la vida, marcar transiciones y conectar la emoción y la razón a través de una acción o un acto físico.
Los rituales son pilares de la organización social y constituyen formas de comunicación dentro de la cultura cuya función es mantener el control de eventos que, de otra forma, podrían causar graves trastornos en el desempeño social del grupo.


EL VALOR SIMBÓLICO DEL CADÁVER Y LA SEPULTURA

El cadáver tiene un valor simbólico de gran fuerza para familias y comunidades de todas las culturas y credos. Este valor simbólico proviene del poder de evocación que tiene el cadáver como objeto material y que se explica porque nuestra noción de realidad se basa en la imagen que tenemos de los objetos y, en general, de su percepción a través de los sentidos. La cultura se construye sobre las bases simbólicas determinadas por el estrecho e indisoluble vínculo entre el objeto y su representación.
En este sentido, la vinculación que los miembros de una familia mantienen con sus muertos es de tipo simbólico y religioso, y se establece a través de los objetos materiales que los evocan; este significado no existe por fuera de dicho poder de evocación.
La sepultura cumple esta función de mediatización y, además, como ejercicio de un derecho, se materializa en la posibilidad de construir una tumba, mantenerla y visitarla, en una relación similar a la que los creyentes tienen con los objetos de culto: es el ejercicio del derecho a conservar el objeto material depositario de la evocación simbólica. Este ejercicio como derecho le impone al Estado el deber de garantizarlo.

EL DUELO Y LOS RITUALES EN CIRCUNSTANCIAS DE DESASTRE

En todos, sin excepción, se remarca y se recuerda a la persona en su identidad la cual es, en ocasiones, crítica en desastres masivos o muertes colectivas, relegada a segundo término y muchas veces postergada u omitida.
Arroja luces sobre la importancia de la identidad la experiencia respecto a algunas muertes violentas por ejemplo, en conflicto armado. Aunque sea factible la identificación del cadáver por los métodos tradicionales, los deudos prefieren a veces no reclamar el cuerpo para darle la debida sepultura por temor a represalias o para evitar ser relacionados por las autoridades.
En estas circunstancias, pueden incluso no referir el nombre del fallecido, así el muerto sea inhumado sin identificar por el Estado. Diversos estudios revelan las dificultades del duelo en los casos de desaparición, agravada en los casos en que se sospecha homicidio político o de otra índole, por ideas no verificables ni desechables de sufrimiento y dolor infligidos al ser querido al no disponer del cuerpo debidamente identificado. El que no se puedan realizar los rituales condena a la familia a una segunda muerte, la muerte simbólica de su ser querido, al carecer tan siquiera de una tumba que perpetúe su nombre y le dé la dignidad social que implica el reconocimiento de la identidad y su inscripción en la cadena generacional de una familiar.
Ya sea que se trate de muertes violentas en desastres masivos o en conflicto armado, son válidas todas las consideraciones de orden sociocultural hasta aquí planteadas acerca del derecho al ritual y al duelo por parte de los deudos.

El manejo psicológico del duelo en situaciones de emergencias y desastres

El fallecimiento repentino debido a un evento o crisis masivas manifiesta Jacinto, que una característica principal es la perdida repentina e irreversible, a pesar de que existen otras perdidas repentina como los accidentes automovilísticos , aquellas provenientes de desastres naturales, son vivenciadas y atribuidas de una mera especial que va influir en el proceso de elaboración del duelo.

Sobrevivientes de eventos masivos tienen a mencionar la presencia de imágenes y pensamientos intrusivos, entumecimiento, dificultades cognitivas y culpabilidad.
El empleo de las técnicas cognitivas como la reestructuración y la reatribución cognitiva pueden ayudar.

El rol del equipo de soporte psicosocial

El equipo de soporte psicosocial deberá de realizar las siguientes actividades:

  • Notificación de muerte: tiene que darse de manera adecuada para que la familia puede entender lo que acontecido.
  • Identificación del cuerpo: un miembro del equipo debe de estar presente cuando un familiar identifique el cuerpo. Recomendación mínimo debe haber dos familiares.
  • Contemplación del cuerpo: es importante que los familiares sean prevenidos con oportunidad para ver el cuerpo de su familiar muerto. Una importante tarea para el equipo se soporte psicosocial es el de coordinar la visita del cuerpo y avisar sobre el estado del cuerpo.
  • Información sobre la circunstancias de la muerte: generalmente la familia tiene muchas preguntas, de esta forma se debería dar de dar la oportunidad a los familiares para conversar con los sobrevivientes que tiene algo que decir.
  • Vista al lugar del desastre: el equipo generalmente deberá hacer la visita al lugar se realice en grupos y se puede realizar en algunos casos una ceremonia religiosa. Esto permitirá que las familias en el duelo, sientan a sus seres queridos y tengan manifestaciones de solidaridad, es una despedida final y debe de estar protegida al máximo de los medios de comunicación.

La notificación de la muerte  


  • La primera reacción de muchos familiares la negación, es un mecanismo de defensa usada para enfrentarse a un dolor inmenso, es necesario para mantener la estabilidad cuando se afronta una sobrecarga emocional. Algunas personas confiaran en explosiones emocionales como: llorar, gritar, como forma de descargar su energía de ansiedad o miedo, impotencia, otros estallaran en ira y acusan al personal médico.
  •  Al darle la noticia de un familiar fallecido a la familiares una dura tarea al respecto, porque no hay forma de dar malas noticias sin dolor. Los informantes deben esperar, incredulidad, choque o cruel antagonismo. La respuesta inicial puede ser también de confusión o quedarse sin palabras recorriendo la habitación. Esto puede seguirse por acusaciones autoridigidas o hacia la autoridad que la familia ha confiado.
  • El profesional deberá prepararse para ayudar, absorber diversas situaciones, no debe precipitarse a mejorar mediante explicaciones intelectuales, sin ser defensivo, culpable, apresurado, sin actos arbitrarios de arrepentimiento personal. 
  • Las personas parecen no escuchar lo que se le está diciendo, es necesario repetir varias veces la información para asegurarse que ha entendido.
  • Cuando se informa a la familia sobre la muerte se usaran palabras especificas mejor que eufemismos vagos ejemplo su esposa a muerto en vez de decir hemos perdido a su esposa.
  • Según Fontaine en caso de fallecimiento hospitalario se puede realizar la siguiente labor:
  • Los conyugues deben estar con el familiar
  • Acompañar a la familia y proporcionarle intimidad para que expresen sus sentimientos.
  • Se le dirá a la familia que ocurrió y por qué.
  • Procurar que se satisfagan las necesidades religiosas o rituales.
  • No se debe ser crítico  con los miembros de la familia
  • Se ayudara con el proceso de conclusión, explicando que hacer después, donde ira el cuerpo.
  • Se hará una llama de seguimiento en la semana ya que las familias necesitan revisara las circunstancias de la muerte tras el funeral.

Desastres con muertes masivas


Los grandes terremotos, las erupciones volcánicas entre otros suelen provocar un gran número de muertos o desaparecidos. En estas circunstancias los equipos de psicólogos también juegan un rol importante, en disminución del dolor y la tristeza de los afectados, así como en la preparación para el penoso proceso de identificación del cadáver.

En la experiencia recogida y publicada por el Ministerio de Justicia de España, se propone una serie de consideraciones:

  • Esperar el promedio de hasta 25 familiares por fallecido dependiendo del lugar de procedencia del fallecido.
  • Uno de cada cinco requerirá de la intervención psicológica de manera urgente.
  • Uno de cada cinco requerida tratamiento farmacológico genérico e intervención psicológica.
  • Uno de cada 100 hará un cuadro grave
  • Uno de cada 50 se descompensara de su patológica previa diabetes, hipertensión y cardiopatías.
Manejo del duelo

  • La meta no es eliminar el duelo, sino llevar a la aceptación y resolución de éste.
  • Dejar hablar y escuchar empáticamente.
  • Estimular el desahogo de emociones.
  • Estimular la despedida y el cierre.

Reglas específicas para la intervención

  • Cuando un familiar o grupo denuncia una desaparición en la oficina central en el lugar de emergencia se le asignara un psicólogo y una voluntario local. En este primer contacto se comienza la preparación previa a la identificación del cuerpo mediante fotografías o datos característicos.
  • La intervención psicológica involucrará no solamente a los familiares y conocidos directo de las victimas sino que incluye en el caso de accidentes aviación a los familiares y compañeros de trabajo.
  • Los psicólogos deben de contar con acceso a ambientes privados donde puedan trabajar el duelo.

Estrategias psicológicas para la intervención

El asesoramiento tiene como objetivo permitir que le sobreviviente pueda cerrar su relación con el fiando y despedirse definitivamente de él.

La terapia de duelo en cambio hace referencia a ciertas dificultades, problemas o expresiones patológicas debido a una elaboración inadecuada del mismo.

Los objetivos de asesoramiento:

  • La aceptación del hecho del fallecimiento
  • La reubicación emocional de la relación con el difunto y redefinición o continuación del proyecto de vida.
  • Aceptación de la nueva realidad adaptándose de manera activa a un entorno social distinto, sin la presencia del difunto.
  • Organización cognitiva, emocional y conductual en forma adaptativa y renovada.
Para el logro de estos objetivos Warron e Imbar adaptan a situaciones de desastres, los siguientes principios:

  • Concientizar: se utiliza distintos medios como el dialogo, hasta la visita del lugar de desastre.
  • Facilitar la identificación y expresión de emociones: se estimula a contactarse con el dolor producido por la pérdida.
  • Identificación de emociones: le permite al sobreviviente comprender mejor lo que está ocurriendo, diferenciando sus emociones.
  • Adaptación: estimular las capacidades para continuar viviendo, tomando e implementando decisiones de manera independiente.
  • Afrontamiento: el psicólogo enfatiza la normalidad de las reacciones del duelo y las dificultades de sobrellevarlo.

Técnicas psicoterapeutas utilizadas por Jacinto:

  • La desensibilización sistemática cubierta o encubierta.
  • La terapia implosiva o inundación: estimulación intensa con pensamientos e imágenes aversivas o amenazantes.
  • También se emplean algunas técnicas de enfrentamiento de estrés, la desensibilización del movimiento ocular, la detención del pensamiento, la sustitución de pensamiento.









DUELO


DUELO

Conceptos del Duelo:
Según el DSM-IV-TR (APA, 2005) el duelo es una reacción a la muerte de una persona querida acompañada por síntomas característicos de un episodio de depresión mayor (tristeza, insomnio, adedonia).

Freud se refirió a la experiencia de duelo como “la reacción frente a una pérdida de una persona amada o como una abstracción que haga sus veces, como la patria, la libertad, un ideal”

Según Fuente es un proceso emocional y conductual definido, sujeto a variaciones individuales que dependen del carácter del sujeto con el “objeto” perdido, del significado que tiene para él esa perdida y de repertorio de recursos de que se dispone para contender con ella.

Según Bucay, el duelo es el proceso normal de elaboración de una perdida, tendiente a la adaptación y armonización de nuestra situación interna y externa frente a una nueva realidad.
Conclusión: 
Es un proceso de transito emocional, adaptación a la perdida. Es un reacción emocional de una perdida (perdida de un empleo, pérdida de un ser querido, pérdida de una relación, etc.), este es un proceso de rompimiento de vínculos afectivos. Aunque convencionalmente se ha enfocado la respuesta emocional de la pérdida, el duelo también tiene una dimensión física, cognitiva, filosófica y de la conducta que es vital en el comportamiento humano.
Duelo complicado

Se considera duelo complicado a la presencia de síntomas relacionados con el duelo un tiempo superior al que se considera adaptativo, tiempo aún en discusión, algunos autores consideran que es entre 4 a 6 meses, otros desde un año a un año y medio. Lo cierto es que hay individuos que requieren más tiempo para adaptarse a la pérdida y no es posible aplicar un límite cronológico estricto.

Se ha intentado establecer si existe algún signo o síntoma característico del duelo complicado pero la variable expresión de las respuestas al duelo lo hacen difícil. Los síntomas que no están relacionados con deterioro en el ajuste del individuo deben considerarse normales, y aquellos que muestran riesgo de perturbar el bienestar y adaptación deben ser considerados como indicativos de duelo complicado, como el nivel de rendimiento en sus ocupaciones y en su desarrollo social.

Horowitz y Cols. (1997) realizaron un intento de delimitar el cuadro clínico y crearon un grupo de signos y síntomas que podrían ser considerados como criterios diagnósticos del trastorno por duelo complicado:

  • Recuerdos o fantasías intensivas relacionadas con la relación perdida
  • Períodos intensos de intensas emociones relacionadas con la pérdida.
  • Anhelo y deseo intenso de que el fallecido esté presente
  • Sentimientos de soledad o vacío
  • Permanencia excesiva en lugares, actividades y personas que recuerdan al fallecido
  • Trastorno del sueño
  • Pérdida de interés en el trabajo, a nivel social o en las actividades lúdicas alcanzando la mala adaptación.


Factores de Riesgo generales

Circunstancias traumáticas, muerte de esposo, hijo, o de un padre; muerte inesperada, repentina y fuera de tiempo, muertes múltiples, muerte por suicidio, muerte por homicidio, personas vulnerables - baja autoestima en general, desorden psiquiátrico previo, amenazas o intentos de suicidio previos, familia ausente o inútil.

Factores de riesgo específicos:

Vínculo ambivalente con el fallecido, vínculo dependiente o interdependiente con el fallecido, apego inseguro a los padres durante la niñez

Fases del duelo

  • Negación: Existen frases muy corrientes como “esto no puede ser verdad, se han confundido” o “no es posible, si ayer estaba perfectamente cuando le vi”. En esta fase existe una cierta incapacidad de mostrar sufrimiento ya que nuestra mente da prioridad a los aspectos sociales y administrativos, como la preparación del funeral, la comunicación del fallecimiento a los familiares, vecinos o amigos. 
  • Rabia y agresividad: Responden con emociones de disconformidad dirigida contra todo y contra todos. Nos sentimos víctimas de una injusticia (¿por qué me ha tenido que tocar precisamente a mí?) y vemos a los demás como unos privilegiados por el simple hecho de estar vivos. Clamamos contra la fatalidad y el destino y nos enfadamos.
  • Negociación: En ella la cabeza nos dice que lo hemos perdido definitivamente, pero nuestro corazón se resiste a aceptar la pérdida. En un intento de que la falta no sea tan dolorosa, podemos sentir la necesidad de acudir a visitar con periodicidad al difunto al cementerio, de hablar con su imagen plasmada en una foto o de sentir su presencia en diferentes sitios del domicilio (la cama, su silla…).
  • Tristeza: Admitir que la pérdida es definitiva, que se debe seguir viviendo pero sin el difunto, provoca tristeza y falta de interés por las cosas y por el futuro, apatía y sensación de empeoramiento de la salud propia.
  • Aceptación: En esta fase somos conscientes de que, a pesar de la pérdida, aceptamos que la vida sigue y somos capaces de reintegrarnos a ella recuperando progresivamente las capacidades física y mental alteradas en las fases anteriores.


El duelo mal elaborado:

El trabajo del duelo es un proceso que, si se realiza adecuadamente, puede dar lugar al crecimiento y enriquecimiento psicosocial. Hay que tener en cuenta que el duelo no patológico supone un reto para la evolución cultural del individuo y de la sociedad.


En algunos casos, la vivencia de la perdida puede conducir a estados de shock emocional, con estrechamiento del campo de conciencia, sensación de irrealidad e, incluso la ideación delirante. El diagnóstico clínico más común en el duelo mal elaborado es el trastorno depresivo.


Duelo y familia


El sistema familiar es una unidad psíquica, que incluye a cada individuo sin desvirtuar la condición autónoma e independiente de sus integrantes. En el duelo se observa al individuo sumergido en otro nivel, sin perder su integración a la familia. En este sentido, se evidencia la emergencia de la interacción, conexión o vínculo de los diferentes miembros.

La unidad psíquica (familia) usa a sus componentes de forma diversa, y es esa manera particular en la que cada persona es utilizada y el modo en el que está inscrita en la historia actual y transgeneracional lo determinante en la resolución del fenómeno de la separación, la muerte y el duelo. La muerte de un miembro de la familia rompe la unidad psíquica del grupo, por lo tanto se pierde parte de la estructura del sistema para siempre y se alteran los elementos que la caracterizan, la corporalidad, las relaciones, los vínculos, los nexos, las conexiones y las pautas.
El sistema familiar como tal ya no existe, ahora es “otro” y así debe estructurarse a partir de un nuevo espacio y un tiempo vaciados. Esto exige una nueva organización, un nuevo estilo de conectarse y de relacionarse entre los miembros sobrevivientes.

El equilibrio homeostático original se altera y en el desequilibrio deben encontrarse las soluciones para volver a organizarse. Esto puede lograrse a través de un proceso de duelo normal. El duelo normal en la familia, al igual que en el proceso de duelo individual, supone un cambio, y, si este no se asume, comenzarán las dificultades al interior de esta. Si bien lo más común es que los duelos se resuelvan de modo satisfactorio, existen posibilidades de que este proceso se altere.



Pérdida y duelo en situaciones de desastre


Las reacciones de pérdida, duelo y aflicción son conceptos sumamente útiles en el trabajo con damnificados. Aunque el análisis de las pérdidas suele enfocarse en la muerte, en la etapa posterior al desastre puede abarcar también:

  • Destrucción de bienes materiales.
  • Desempleo repentino.
  • Deterioro de los procesos físicos, sociales o psicológicos.

Proceso de Duelo Después del Desastre

La aflicción es una respuesta natural, reflexiva, psicológica que empieza en la infancia después de una pérdida de cualquier clase. Ésta forma parte del proceso de recuperación y depende de la intensidad y carácter de la pérdida, así como de la situación de la persona.

Duelo y aflicción

La reacción que produce la pérdida, en especial si se trata de la muerte de alguien importante o de la destrucción de objetos simbólicos en la vida emocional de la persona.

Las barreras que impiden el proceso de aflicción y duelo son:

  • La satisfacción inadecuada de las necesidades básicas de la infancia.
  • Múltiples pérdidas anteriores.
  • El carácter de la relación con la persona desaparecida; por ejemplo, ambivalencia, dependencia excesiva o conflictos no resueltos.
  • Las circunstancias de la pérdida súbita; es decir, si fue violenta o si no se puede recuperar al cadáver.
  • Los valores culturales como “hacerse el fuerte, sin llorar”


Muchos profesionales han llamado la atención hacia el proceso de cinco pasos del duelo por el que pasan las víctimas de los desastres:

  • Negación.
  • Furia/ira.
  • Negociación.
  • Depresión.
  • Aceptación/resignación.

Estas cinco etapas no siempre ocurren, ni lo hacen siempre en un orden determinado. Sin embargo, las etapas y su orden están sujetas a la influencia decisiva de la personalidad y actitud general de la persona hacia la vida. La intervención terapéutica ayuda a la persona en duelo a progresar en el proceso, si “se atasca” o tiene problemas para resignarse.

Los procesos de duelo, aflicción y luto incluyen elementos cognoscitivos que con frecuencia se expresan en forma de síntomas físicos o psicológicos. El proceso empieza con el reconocimiento y aceptación de la pérdida. El individuo necesita aceptar la realidad intelectual y emocionalmente.



La función terapéutica del duelo: restaurar la pérdida y el mundo interno

Casi todas las cultura, la muerte de una persona integrante del grupo social se afronta mediante algún rito que ayude a tomar conciencia de la perdida, a expresa las emocione en sociedad, a facilitar a quienes quedan a asumir los roles que desempeñaba la persona desaparecida, a integrar la inadmisible de la muerte.

 La ritualización ayuda a sumir el vacío que deja en el grupo la pérdida de uno de sus miembros. El rito cumple una función terapéutica necesaria para el equilibrio de los y los supervivientes.



Referencias:


http://testamentovital.wikispaces.com/file/view/Guia_duelo_final.pdf

http://helid.digicollection.org/es/d/Jh0187s/5.3.html