viernes, 22 de noviembre de 2013

DUELO


DUELO

Conceptos del Duelo:
Según el DSM-IV-TR (APA, 2005) el duelo es una reacción a la muerte de una persona querida acompañada por síntomas característicos de un episodio de depresión mayor (tristeza, insomnio, adedonia).

Freud se refirió a la experiencia de duelo como “la reacción frente a una pérdida de una persona amada o como una abstracción que haga sus veces, como la patria, la libertad, un ideal”

Según Fuente es un proceso emocional y conductual definido, sujeto a variaciones individuales que dependen del carácter del sujeto con el “objeto” perdido, del significado que tiene para él esa perdida y de repertorio de recursos de que se dispone para contender con ella.

Según Bucay, el duelo es el proceso normal de elaboración de una perdida, tendiente a la adaptación y armonización de nuestra situación interna y externa frente a una nueva realidad.
Conclusión: 
Es un proceso de transito emocional, adaptación a la perdida. Es un reacción emocional de una perdida (perdida de un empleo, pérdida de un ser querido, pérdida de una relación, etc.), este es un proceso de rompimiento de vínculos afectivos. Aunque convencionalmente se ha enfocado la respuesta emocional de la pérdida, el duelo también tiene una dimensión física, cognitiva, filosófica y de la conducta que es vital en el comportamiento humano.
Duelo complicado

Se considera duelo complicado a la presencia de síntomas relacionados con el duelo un tiempo superior al que se considera adaptativo, tiempo aún en discusión, algunos autores consideran que es entre 4 a 6 meses, otros desde un año a un año y medio. Lo cierto es que hay individuos que requieren más tiempo para adaptarse a la pérdida y no es posible aplicar un límite cronológico estricto.

Se ha intentado establecer si existe algún signo o síntoma característico del duelo complicado pero la variable expresión de las respuestas al duelo lo hacen difícil. Los síntomas que no están relacionados con deterioro en el ajuste del individuo deben considerarse normales, y aquellos que muestran riesgo de perturbar el bienestar y adaptación deben ser considerados como indicativos de duelo complicado, como el nivel de rendimiento en sus ocupaciones y en su desarrollo social.

Horowitz y Cols. (1997) realizaron un intento de delimitar el cuadro clínico y crearon un grupo de signos y síntomas que podrían ser considerados como criterios diagnósticos del trastorno por duelo complicado:

  • Recuerdos o fantasías intensivas relacionadas con la relación perdida
  • Períodos intensos de intensas emociones relacionadas con la pérdida.
  • Anhelo y deseo intenso de que el fallecido esté presente
  • Sentimientos de soledad o vacío
  • Permanencia excesiva en lugares, actividades y personas que recuerdan al fallecido
  • Trastorno del sueño
  • Pérdida de interés en el trabajo, a nivel social o en las actividades lúdicas alcanzando la mala adaptación.


Factores de Riesgo generales

Circunstancias traumáticas, muerte de esposo, hijo, o de un padre; muerte inesperada, repentina y fuera de tiempo, muertes múltiples, muerte por suicidio, muerte por homicidio, personas vulnerables - baja autoestima en general, desorden psiquiátrico previo, amenazas o intentos de suicidio previos, familia ausente o inútil.

Factores de riesgo específicos:

Vínculo ambivalente con el fallecido, vínculo dependiente o interdependiente con el fallecido, apego inseguro a los padres durante la niñez

Fases del duelo

  • Negación: Existen frases muy corrientes como “esto no puede ser verdad, se han confundido” o “no es posible, si ayer estaba perfectamente cuando le vi”. En esta fase existe una cierta incapacidad de mostrar sufrimiento ya que nuestra mente da prioridad a los aspectos sociales y administrativos, como la preparación del funeral, la comunicación del fallecimiento a los familiares, vecinos o amigos. 
  • Rabia y agresividad: Responden con emociones de disconformidad dirigida contra todo y contra todos. Nos sentimos víctimas de una injusticia (¿por qué me ha tenido que tocar precisamente a mí?) y vemos a los demás como unos privilegiados por el simple hecho de estar vivos. Clamamos contra la fatalidad y el destino y nos enfadamos.
  • Negociación: En ella la cabeza nos dice que lo hemos perdido definitivamente, pero nuestro corazón se resiste a aceptar la pérdida. En un intento de que la falta no sea tan dolorosa, podemos sentir la necesidad de acudir a visitar con periodicidad al difunto al cementerio, de hablar con su imagen plasmada en una foto o de sentir su presencia en diferentes sitios del domicilio (la cama, su silla…).
  • Tristeza: Admitir que la pérdida es definitiva, que se debe seguir viviendo pero sin el difunto, provoca tristeza y falta de interés por las cosas y por el futuro, apatía y sensación de empeoramiento de la salud propia.
  • Aceptación: En esta fase somos conscientes de que, a pesar de la pérdida, aceptamos que la vida sigue y somos capaces de reintegrarnos a ella recuperando progresivamente las capacidades física y mental alteradas en las fases anteriores.


El duelo mal elaborado:

El trabajo del duelo es un proceso que, si se realiza adecuadamente, puede dar lugar al crecimiento y enriquecimiento psicosocial. Hay que tener en cuenta que el duelo no patológico supone un reto para la evolución cultural del individuo y de la sociedad.


En algunos casos, la vivencia de la perdida puede conducir a estados de shock emocional, con estrechamiento del campo de conciencia, sensación de irrealidad e, incluso la ideación delirante. El diagnóstico clínico más común en el duelo mal elaborado es el trastorno depresivo.


Duelo y familia


El sistema familiar es una unidad psíquica, que incluye a cada individuo sin desvirtuar la condición autónoma e independiente de sus integrantes. En el duelo se observa al individuo sumergido en otro nivel, sin perder su integración a la familia. En este sentido, se evidencia la emergencia de la interacción, conexión o vínculo de los diferentes miembros.

La unidad psíquica (familia) usa a sus componentes de forma diversa, y es esa manera particular en la que cada persona es utilizada y el modo en el que está inscrita en la historia actual y transgeneracional lo determinante en la resolución del fenómeno de la separación, la muerte y el duelo. La muerte de un miembro de la familia rompe la unidad psíquica del grupo, por lo tanto se pierde parte de la estructura del sistema para siempre y se alteran los elementos que la caracterizan, la corporalidad, las relaciones, los vínculos, los nexos, las conexiones y las pautas.
El sistema familiar como tal ya no existe, ahora es “otro” y así debe estructurarse a partir de un nuevo espacio y un tiempo vaciados. Esto exige una nueva organización, un nuevo estilo de conectarse y de relacionarse entre los miembros sobrevivientes.

El equilibrio homeostático original se altera y en el desequilibrio deben encontrarse las soluciones para volver a organizarse. Esto puede lograrse a través de un proceso de duelo normal. El duelo normal en la familia, al igual que en el proceso de duelo individual, supone un cambio, y, si este no se asume, comenzarán las dificultades al interior de esta. Si bien lo más común es que los duelos se resuelvan de modo satisfactorio, existen posibilidades de que este proceso se altere.



Pérdida y duelo en situaciones de desastre


Las reacciones de pérdida, duelo y aflicción son conceptos sumamente útiles en el trabajo con damnificados. Aunque el análisis de las pérdidas suele enfocarse en la muerte, en la etapa posterior al desastre puede abarcar también:

  • Destrucción de bienes materiales.
  • Desempleo repentino.
  • Deterioro de los procesos físicos, sociales o psicológicos.

Proceso de Duelo Después del Desastre

La aflicción es una respuesta natural, reflexiva, psicológica que empieza en la infancia después de una pérdida de cualquier clase. Ésta forma parte del proceso de recuperación y depende de la intensidad y carácter de la pérdida, así como de la situación de la persona.

Duelo y aflicción

La reacción que produce la pérdida, en especial si se trata de la muerte de alguien importante o de la destrucción de objetos simbólicos en la vida emocional de la persona.

Las barreras que impiden el proceso de aflicción y duelo son:

  • La satisfacción inadecuada de las necesidades básicas de la infancia.
  • Múltiples pérdidas anteriores.
  • El carácter de la relación con la persona desaparecida; por ejemplo, ambivalencia, dependencia excesiva o conflictos no resueltos.
  • Las circunstancias de la pérdida súbita; es decir, si fue violenta o si no se puede recuperar al cadáver.
  • Los valores culturales como “hacerse el fuerte, sin llorar”


Muchos profesionales han llamado la atención hacia el proceso de cinco pasos del duelo por el que pasan las víctimas de los desastres:

  • Negación.
  • Furia/ira.
  • Negociación.
  • Depresión.
  • Aceptación/resignación.

Estas cinco etapas no siempre ocurren, ni lo hacen siempre en un orden determinado. Sin embargo, las etapas y su orden están sujetas a la influencia decisiva de la personalidad y actitud general de la persona hacia la vida. La intervención terapéutica ayuda a la persona en duelo a progresar en el proceso, si “se atasca” o tiene problemas para resignarse.

Los procesos de duelo, aflicción y luto incluyen elementos cognoscitivos que con frecuencia se expresan en forma de síntomas físicos o psicológicos. El proceso empieza con el reconocimiento y aceptación de la pérdida. El individuo necesita aceptar la realidad intelectual y emocionalmente.



La función terapéutica del duelo: restaurar la pérdida y el mundo interno

Casi todas las cultura, la muerte de una persona integrante del grupo social se afronta mediante algún rito que ayude a tomar conciencia de la perdida, a expresa las emocione en sociedad, a facilitar a quienes quedan a asumir los roles que desempeñaba la persona desaparecida, a integrar la inadmisible de la muerte.

 La ritualización ayuda a sumir el vacío que deja en el grupo la pérdida de uno de sus miembros. El rito cumple una función terapéutica necesaria para el equilibrio de los y los supervivientes.



Referencias:


http://testamentovital.wikispaces.com/file/view/Guia_duelo_final.pdf

http://helid.digicollection.org/es/d/Jh0187s/5.3.html









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